El golpe de Estado por los militares birmanos el 1 de febrero de 2021 derrocó al gobierno electo de Aung San Suu Kyi, cuyo partido Liga Nacional por la Democracia comenzaría un segundo mandato de cinco años después de obtener la victoria en las elecciones de noviembre del año anterior.
Los opositores al actual gobierno en el país pidieron una «huelga silenciosa» destinada a vaciar las calles de las ciudades y pueblos; llamaron a las personas quedarse en casa y cerrar los negocios.
Al menos 58 personas fueron arrestadas desde la semana pasada después de publicar avisos en Redes Socialess de que sus tiendas y negocios estarían cerrados el martes, según informes del periódico estatal Myanma Alinn Daily.
El gobierno de facto advirtió que arrestarían y juzgarían a quienes participaran en la huelga y serian condenadas por delitos previstos en la Ley contra el terrorismo que conllevan penas máximas de cadena perpetua y la posible confiscación de sus bienes.
Dos «huelgas silenciosas» anteriores el año pasado, en marzo y el Día de los Derechos Humanos en diciembre, parecieron gozar del apoyo popular a pesar de la intimidación de las autoridades.
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