El tema es titular en casi todos los medios del país y fuera de él: hasta el momento 20 personas murieron y otras 74 luchan por su vida por consumir cocaína de alta toxicidad, envenenada. La realidad es que los números se elevan en cada informe actualizado y podrían ser más las víctimas.
Muerte blanca. Una masacre de final incierto, así titula este jueves el columnista de Página 12 Raúl Kollmann su artículo para referirse al trágico suceso que enlutó a varios municipios de la provincia de Buenos Aires: Hurlingham, San Martín, Tres de Febrero, Morón, Tigre, Ituzaingó y General Rodríguez.
Las autoridades bonaerenses emitieron la víspera una alerta epidemiológica ante la identificación de casos con signos de shock, depresión del sensorio, dificultad respiratoria, excitación psicomotriz, y que presentan antecedentes de consumo reciente de cocaína.
Aún falta por conocer cómo terminará esta situación. Fuentes del gobierno provincial precisaron que la cifra -tanto de fallecidos como de personas en terapia intensiva- pudieran incrementarse, pues se han reportado casos en la vía pública y también en varios domicilios.
Para el fiscal general de la localidad de San Martín, Marcelo Lapargo, la droga envenenada puede ser por un ajuste de cuentas entre bandas de traficantes pero aún avanzan las investigaciones. En el país no había antecedentes de un caso similar.
Dolor y angustia entre los familiares de los fallecidos y los que hoy luchan en terapia se sienten en la provincia de mayor cantidad de habitantes de Argentina y la esperanza para muchos, es salvar a sus seres queridos.
Se manejan muchas hipótesis en este caso que pone de luto a Argentina, donde vuelve a salir a la luz uno de los mayores flagelos en este país.
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