Acelerados por la muy transmisible variante Ómicron del SARS-CoV-2, los contagios pasaron de dos a tres millones en el fulminante lapso de 40 días, una posibilidad que parecía remotísima antes de estallar la cuarta y actual oleada de la enfermedad a fines de abril del año pasado.
Por entonces la nación indochina solo reportaba tres mil 428 infectados con el virus, o sea, 887 veces menos.
Así como el país, su capital está igualmente inmersa en el torbellino de la también llamada variante BA.1 y en la fecha volvió a marcar un pico de ocho mil 864.
Este jueves el Ministerio de Salud también dio cuenta de 111 fallecidos, lo que elevó el acumulado a 39 mil 884. Más de tres mil pacientes presentan un cuadro clínico comprometido.
Vietnam está enfocado en lograr la inmunidad colectiva a través de la vacunación. Hasta la fecha completó la pauta inmunizante el 79 por ciento de sus 98 millones de habitantes.
La vida en el país fluye bajo una “nueva normalidad” marcada por el uso obligatorio de mascarillas, la prohibición de actividades masivas y otras regulaciones menores y se espera que progresivamente vayan reanudándose los vuelos comerciales regulares.
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