Sanches hizo especial referencia a las aldeas de esa etnia en el estado de Mato Grosso do Sul (centro-oeste) que enfrentan la práctica de la quema criminal de casas de oración-ogapisy, en lengua guaraní-, por parte de fundamentalistas religiosos.
Tal denuncia se hizo durante un Diálogo Interactivo con el relator especial de la ONU sobre la libertad de religión o de creencias, Ahmed Shaheed.
El acto se enmarcó en la 49 sesión del CDH, que comenzó el 28 de febrero y se prolongará hasta el 1 de abril.
«Cada día, las iglesias evangélicas fundamentalistas invaden nuestros territorios, dejando un rastro de exterminio cultural. Quemar una casa de oración representa una violencia tan profunda que afecta a nuestro cuerpo, mente y alma», denunció la joven.
Pidió al relator que interrogara a Brasil sobre acciones emprendidas para proteger las casas de oración kaiowá guaraní, y acerca de iniciativas adoptadas para «condenar rigurosamente todos estos actos» cometidos por fundamentalistas contra la espiritualidad indígena tradicional.
En su breve alocución, la originaria recordó algunos de los recientes ataques contra las casas de oración de su pueblo. Aunque esto no es nada nuevo, las embestidas contra la espiritualidad nativa se intensificaron en los últimos tres años.
De acuerdo con Aty Guasu-la Gran Asamblea de los pueblos kaiowá y guaraní, al menos siete casas de oración fueron incendiadas criminalmente en 2021 en Mato Grosso do Sul.
«En 2019, el primer año de la administración de (Jair) Bolsonaro, tuvimos una de las mayores casas de oración de mi pueblo criminalmente incendiada por partidarios del gobierno», recordó Sanches.
También en julio de ese año, un incendio criminal destruyó la casa de oración de la aldea Jaguapiru, en la reserva indígena de Dourados, en la misma división territorial.
Según el sitio del Consejo Indigenista Misionario, los prejuicios y la intolerancia religiosa agravan, en el caso de los pueblos guaraní y kaiowá, el contexto de falta de tierra y de acceso a condiciones mínimas de vida y a los derechos fundamentales, como la salud, la educación y el saneamiento básico.
Además del contexto de fanatismo y del simbolismo que representa la quema de objetos sagrados para el pueblo, el fuego también se utiliza como elemento de intimidación contra las comunidades en los embargos.
Durante estos dos días, está previsto además que otros dos líderes nativos pronuncien discursos en la CDH: Adriano Karipuna, de la comunidad karipuna del norteño estado de Rondonia; y Jair Maraguá, de los maraguá de Amazonas.
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