Tu mascota no sabrá leer la hora, pero es capaz de identificar a la perfección el momento de pasear, jugar, comer o irse a descansar e, incluso, cuando llegas a casa después del trabajo.
Los humanos tenemos una percepción muy similar del tiempo gracias a la memoria, la predicción y la propia historia personal, al establecer parámetros para la adaptación al devenir de la vida. Pues bien, a los animales les sucede igual, aunque no lo hagan de la misma forma.
En ese caso concreto, desconocen cuánto ha transcurrido entre una actividad y otra. Sin embargo, reaccionan a un estado biológico que llega en momentos particulares y específicos durante cada jornada.
Lo descrito puede depender de cambios en sus niveles de hormonas, la luz del sol, la temperatura del ambiente y corporal, además del desempeño neuronal diario.
A eso se le denomina ritmo circadiano, un ciclo de aproximadamente 24 horas en el cual los procesos fisiológicos responden a diversas señales o estímulos.
De tal manera pueden asociar eventos entre sí y, a partir de ello, reconocer el intervalo en que suceden.
Por otro lado, el olfato es uno de los sentidos más relevantes para los perros. Según expertos, “son capaces de oler el tiempo de forma similar a como lo determinaría una persona observando un reloj de arena o de agua”.
Alexandra Horowitz, doctora en Ciencia Cognitiva y autora de diversos libros sobre el comportamiento canino, explicó que los olores se mueven a medida que avanza el día.
“El aire caliente se eleva y, por lo general, circula en corrientes a lo largo de las paredes hasta el techo, se dirige hacia el centro de la habitación y cae”, apuntó la especialista.
Dichos ciclos olfativos son imprescindibles para la percepción e intuición en la mente de los perros.
De modo que, junto a su crecimiento, registran y reconocen cambios en el ambiente que les permiten detectar el paso del tiempo e identificar disímiles situaciones.
(Tomado de Orbe)RITMO
















