El Ministerio de Relaciones Exteriores y Expatriados afirmó que esa disposición busca imponer el currículo israelí y la narrativa colonial en los centros de enseñanza a los ciudadanos de Jerusalén.
La acción es un nuevo episodio en los intentos de anexión de Jerusalén y la lucha contra la historia palestina, afirmó.
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Por su parte, el Ministerio de Asuntos de Jerusalén afirmó que Tel Aviv quiere imponer por la fuerza su plan de estudios tras fracasar en convencer a los estudiantes y padres.
“Intentar forzar un cambio en los planes de estudio palestinos equivale a declarar la guerra a la identidad árabe-palestina de nuestras escuelas en la ciudad”, advirtió.
Estamos ante un intento abierto de distorsionar nuestra historia y reemplazarla con la visión israelí, alertó.
También la cartera de Educación cuestionó la orden al recordar que viola uno de los derechos básicos garantizados por las convenciones, pactos y convenios internacionales.
La titular israelí de Educación, Yifat Shasha-Biton, anunció ayer que dio instrucciones para cancelar las licencias permanentes de seis escuelas en Jerusalén Este al considerar que imparten un discurso contra su país
Shasha-Biton otorgó a esos centros permisos condicionales de un año, durante el cual deberán realizar cambios en su plan de estudios o perder su licencia de funcionamiento por completo.
Las autoridades de Tel Aviv afirmaron que esos planteles usaban libros que incluían “la glorificación de los prisioneros (palestinos) y su lucha armada contra el Estado de Israel”.
Los textos culpaban Israel por la crisis de agua en la zona y denunciaban “asesinatos, desplazamientos y masacres militares”, afirmó el Ministerio de Educación de la vecina nación en un comunicado.
Pese a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, ese país rechaza abandonar la zona oriental de la urbe, ocupada durante la guerra de 1967.
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