En una declaración de apoyo a esos empleados municipales, en paro por un ajuste digno, Bussco afirma que frente a sus salarios mínimos y raquíticos, el del alcalde de San José, Johnny Araya, y el de algunos otros cargos superan a los de gobernantes de muchos países.
Por ello, Bussco califica la manifestación de los trabajadores municipales josefinos de absolutamente justificada, dado el aumento del costo de vida, de tarifas y precios, que contrasta totalmente con los salarios de la clase obrera costarricense, congelados desde hace más de una década en el sector público y con ajustes miserables en el sector privado.
Asevera el bloque sindical que estos salarios, que han perdido poder adquisitivo ante la ola de aumentos, no permiten vivir dignamente a las familias en Costa Rica, donde el 62 por ciento solo tiene para comer.
Asimismo, denuncia que 15 de cada 100 personas asalariadas reciben una retribución menor al salario mínimo, situación que se incrementa a 56 de cada 100 para el caso de las actividades independientes, lo que en términos absolutos significan alrededor de 253 mil y 313 mil personas, respectivamente, a febrero anterior.
Bussco asevera que el alto costo de vida en Costa Rica y el congelamiento salarial de tantos años justifican un ajuste salarial que permita una vida digna y se reactive la economía costarricense mediante el consumo.
Para el bloque sindical la solicitud de un ajuste salarial de un seis por ciento por parte del sindicato al que pertenecen los empleados municipales es absolutamente razonable cuando, según los datos de economistas, el aumento del costo de vida está entre el seis y siete por ciento y adelantan que a finales de este año superará el 10 por ciento.
Tras reiterar que Costa Rica está entre las cinco naciones con mayor aumento de la desigualdad social en el mundo, Bussco denuncia que mientras la clase trabajadora y el pueblo en general se empobrece cada día más, aumenta la riqueza de unas pocas familias.
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