Con ramas de árboles en las manos expresaron su disconformidad con la decisión del Gobierno de incrementar hasta un 228 por ciento la gasolina, el diésel y el queroseno mientras ya millones de personas no pueden alimentarse de manera adecuada y más de cinco millones sufren inseguridad alimentaria.
Ante este escenario, los manifestantes reclamaron la dimisión de Henry, un neurocirujano que asumió el poder tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse con la promesa de realizar elecciones, modificar la constitución y alcanzar un acuerdo político.
Según quienes protestaban, con sus acciones el jefe de Gobierno solo empeora la situación de los estratos más pobres.
Además de Carrefour, otros cientos de personas se movilizaron en Gonaïves al noroeste de Puerto Príncipe, convocados por el Sindicato de Motociclistas y pidieron la renuncia incondicional del primer ministro.
Los manifestantes bloquearon varios municipios de la urbe con barricadas humeantes y culparon de la situación a Naciones Unidas, pues, a su juicio, mantiene a Henry en el poder, a pesar de su poca legitimidad.
Por su parte en la capital, fue respetado el llamado a huelga general del Frente Unido de Transportistas y Trabajadores de Haití, así como la Coordinación Nacional de Trabajadores Haitianos, y los comercios, fábricas, instituciones estatales y privadas se mantuvieron cerrados.
Tampoco funcionó el transporte colectivo y en menor medida el mercado informal que abrió tímidamente.
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