El aumento de votos de los partidos de la extrema derecha religiosa en los comicios celebrados ayer, es un resultado natural de la situación allí, como lo demuestran los crímenes contra nuestro pueblo que incluyen asesinatos, arrestos, incursiones de colonos y profanación de ciudades y aldeas, subrayó.
Nunca tuvimos ilusiones sobre el resultado de esas justas y que pudiera salir de las urnas un socio para la paz, manifestó tras el triunfo del ex primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, defensor acérrimo de la colonización de Cisjordania.
Ante esa situación, afirmó que el pueblo palestino no detendrá su lucha legítima para poner fin a la ocupación, obtener su libertad y establecer un estado independiente con Jerusalén Este como capital.
Por su parte, el activista Mustafa Barghouti, secretario general del movimiento de Iniciativa Nacional Palestina, estimó que el ascenso del fascismo es el resultado más peligroso de las elecciones israelíes.
Barghouti resaltó que Sionismo Religioso, encabezado por los diputados ultraderechistas Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich, fue la tercera formación más votada.
Ambos legisladores tienen un discurso racista, antiárabe y xenófobo, que causó preocupación en Israel y en los países vecinos.
El regreso de Netanyahu al poder es la consagración definitiva del sistema racista del Apartheid y la muerte de la llamada solución de dos Estados, advirtió.
Por su parte, el portavoz del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas), Hazem Qassem, expresó que apostar por los resultados de las elecciones israelíes es una estupidez política.
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