Esas reglas para los 27 miembros de la Unión Europea (UE) exhibirían un valor fijado de antemano para acelerar la toma de decisiones en cuanto a la energía.
Bruselas compartió el documento de trabajo en una reunión de embajadores de los Estados miembros ante la UE y en él propone poner un tope a la cotización de los futuros de gas en el índice de referencia TTF Dutch.
La medida temporal duraría un año y se activaría si el precio en dicho índice llega a un nivel predefinido que el documento todavía no específica, aunque hace una referencia a los precios que marcó el índice el pasado agosto.
Cuando los países de la UE se apresuraban a comprar gas para llenar sus depósitos antes del invierno, el TTF marcó un récord de 349 euros el megavatio hora (MWh), precio en caída hasta los 124 euros en la actualidad.
El documento añade una segunda condición: que el aumento no se corresponda con una subida similar a nivel de mercado mundial (comparación con los precios GNL) de forma capaz de evitar comprometer la seguridad de suministro.
Ese texto informal compartido con las capitales, que no es una propuesta legislativa, trascendió una semana antes de que los ministros de Energía de los 27 se reúnan en un consejo extraordinario en Bruselas el 24 de noviembre.
El documento propone fijar un techo sobre el precio de los derivados de gas a un mes en el TTF, frente a actuar sobre los precios al contado que supondría un mayor riesgo de liquidez para mercados a corto plazo y para la seguridad de suministro.
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