Los productores denunciaron que las pandillas impusieron su ley en varios municipios del departamento, situado al noroeste de la capital, entre ellos Petite Rivière de l’Artibonite, Verrettes y Liancourt, donde se paralizaron todas las actividades.
Desde finales del pasado año la inseguridad se incrementó en esa zona y empujó a más de 10 mil personas a huir de sus hogares y refugiarse en casas de acogida o con familiares.
En enero, hombres armados atacaron la comisaría de Liancourt y mataron a siete policías, mientras que en comunas como Verrettes las pandillas practican la violación en grupo contra mujeres y niñas, además de saquear las viviendas.
La semana pasada, la Oficina Integrada de Naciones Unidas en Haití (Binuh) alertó sobre la violencia perpetrada por el grupo armado Baz Gran Grif contra residentes de Artibonite, que ya causó 69 fallecidos y 83 heridos.
Las bandas crearon un clima de terror, caracterizado por saqueos, asesinatos, secuestros, destrozos, extorsiones, secuestros de camiones de mercancías y actos de violación de niñas y mujeres en las comunas de Liancourt, Verrettes, Petite Rivière de l’Artibonite y L’Estère, lamentó el organismo.
A eso se suma el robo de cosechas y ganado, así como la falta de servicios médicos que agravan la situación de la región.
“La ONU en Haití condena firmemente estos actos de violencia de bandas contra la población y expresa su profunda preocupación por los miles de desplazados”, escribió el organismo en un comunicado y advirtió sobre la rapidez con que la banda extendió sus operaciones en nuevas zonas ante el retiro de los agentes del orden.
La Binuh pidió a las autoridades proteger a la población y los bienes de la región y dotar a la policía de los medios necesarios para capturar y enjuiciar a los criminales, de conformidad con la ley.
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