Hoy iniciaron las vacaciones de julio en fecha adelantada a pedido del Ministerio de Salud Pública, por la amplia circulación de virus que provocan el aumento exponencial de enfermos y la ocupación de las camas pediátricas de terapia intensiva.
El receso normal para julio es de una semana, pero además de adelantar el calendario se extendió a dos semanas ante la presión sanitaria.
La medida preocupó a los inspectores escolares en un contexto en el que la asistencia al aula está en el nivel más bajo desde que hay registros.
El problema se reconoce en el proyecto de Rendición de Cuentas que la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP)envió al Parlamento. El documento dedica espacio a abordar como «rasgo estructural del sistema uruguayo: la inasistencia a clases».
Según el diario El Observador, tras su pase por toda la Primaria un estudiante acumula un promedio de inasistencias equivalente a un año lectivo.
Esto significa que de 180 días lectivos, un escolar de sexto grado se ausentó 25 días, uno de primer grado 32 y de cuatro grado faltó como promedio unos 48 días.
Según la experiencia nacional y mundial, el ausentismo a clases se asocia a mayores riesgos de repetición, peores rendimientos y más bajo aprendizaje.
mem/ool
















