En un comentario que hizo tras concluir el rezo dominical del Ángelus con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, el sumo pontífice recordó a ‘los hermanos y hermanas afectadas por perturbaciones mentales y también a las víctimas, a menudo jóvenes, de suicidio’.
‘Salud mental en un mundo desigual’ es el tema escogido este año al conmemorar la efeméride y llamar la atención sobre las disparidades en el tratamiento y asistencia a los pacientes síquicos señaló en un mensaje el prefecto del Departamento para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, cardenal Peter Turkson.
En ese sentido, el purpurado indicó que en los países con niveles de ingresos bajo y medio, entre el 75 y el 95 por ciento de las personas con perturbaciones mentales no pueden acceder a esa especialidad en los servicios de salud, situación no mucho mejor en las naciones con ingresos altos.
Destacó que antes de la pandemia de Covid-19 los estimados situaban en casi mil millones el número de personas con problemas de ese tipo en todo el mundo, situación agravada por el impacto de las restricciones sociales impuestas para enfrentar la emergencia sanitaria.
El cardenal apuntó que esas medidas fueron motivo adicional de soledad para las personas los pacientes con ese padecimiento debido a que la imposibilidad de desarrollar las actividades acostumbradas acentuó la marginación, sobre todo para las ingresadas en instituciones de asistencia social y hospitales siquiátricos.
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