El periódico lo llama Plan B, al comentar que tal vez los pasos hacia la dimisión comenzarán la próxima semana.
Mikati asumió el cargo en septiembre pasado, tras más de un año hacerse a un lado Hassan Diab, abrumado por las consecuencias de la explosión en el puerto de Beirut.
Hasta ahora, no pudo detener la debacle económica con una deuda externa equivalente a más de 170 por ciento del PIB, una devaluación monetaria superior a 100 por ciento respecto al dólar y casi 80 por ciento de los libaneses debajo del umbral de la pobreza.
En los dos últimos meses, se recrudeció la crisis por la escasez de combustible y luego el levantamiento de subsidios que incrementó la inflación en casi 500 por ciento.
También el déficit de generación eléctrica se acentuó con cobertura de servicio de solo una o dos horas diarias.
Y ahora, la crisis diplomática con Arabia Saudita y otros países de la península Arábiga que cortaron las importaciones libanesas, en reacción a declaraciones del ministro de Información George Kordahi sobre la guerra en Yemen.
Los analistas opinan que está en camino el Plan B de Mikati.
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