De acuerdo con las autoridades, la gestión, realizada mediante el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), fortalece la denominada cadena de frío, conjunto de normas y protocolos encaminados al correcto almacenamiento y distribución de las vacunas.
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), esa estructura está interconectada con equipos de enfriamiento que permiten la conservación de los inmunógenos a las temperaturas recomendadas por los profesionales para la continuidad de su potencia.
La donación consiste en 90 refrigeradores combinados y 40 fotovoltaicos, provistos de sus accesorios, y, adicionalmente, la Unicef envío dos aparatos de ultracongelación y 366 mil jeringas, artículos imprescindibles en el desarrollo de la actual campaña de vacunación. El representante de ese organismo internacional en Nicaragua, Antero Almeida, significó la contribución de la tecnología y los insumos para el enfrentamiento a la pandemia, cargamento valorado en más de 844 mil dólares, y felicitó al personal de la salud por el desempeño de la nueva modalidad casa a casa.
El funcionario reconoció cómo el acceso de los especialistas a las zonas más alejadas del país favoreció el incremento de las personas vacunadas y agradeció al ministerio por catalogar a la Unicef como un socio aliado clave en la contribución de sus metas de inmunización contra la Covid-19.
Para el embajador de Tokio en Managua, Yasuhisa Suzuki, la lucha de Nicaragua contra la enfermedad tiene como expresión cimera el sacrificio de los trabajadores del sector y manifestó su conformidad con el donativo japonés y la contribución a la salvaguarda de las vacunas.
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