Si bien en el primer semestre de 2021 la demanda de gas en el mundo aumentó casi un siete por ciento en términos anuales, en el segundo semestre el alza de los precios del combustible llevaron a la reducción de su empleo en la producción de electricidad.
En general, la utilización de gas, según el organismo, aumentó un 4,6 por ciento en 2021 frente al ejercicio anterior.
La AIE indicó que el descenso de los costos de ese combustible en 2020 favoreció el retroceso del uso del carbón en la generación de electricidad en muchas regiones del mundo, incluido en Europa.
Sin embargo, esa tendencia comenzó a cambiar desde el segundo semestre del año anterior en la medida en que se encarecía el gas.
De acuerdo con los pronósticos, la demanda de gas europea disminuirá en este 2022, debido a que los altos precios continuos hacen que el carbón sea más competitivo para la generación de energía.
Se espera que las solicitudes de gas caigan alrededor del 4,5 por ciento este año a 527 millones de metros cúbicos, en parte por la reducción de la quema en el sector eléctrico, indicó la AIE en su informe trimestral del mercado.
Los precios de ese recurso energético en Europa y Asia subieron a niveles récord el año pasado, mientras que en Estados Unidos alcanzaron a su nivel más alto en una década, impulsados por la reducción del suministro, los bajos niveles de almacenamiento, las interrupciones de la infraestructura y la competencia por los cargamentos de gas natural licuado.
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