‘Sí, desafortunadamente, Líbano enfrenta la amenaza de colapso si la situación permanece como está sin un gobierno’, dijo.
En una reunión con una delegación iraquí que encabeza el ministro de Salud, Hassan al-Tammimi, Berri expresó que sin una autoridad ejecutiva no hay posibilidad de prevenir la anunciada debacle.
Mientras, en el Palacio Presidencial insinúan que puede ser exitosa una reciente iniciativa para nominar Gobierno.
Berri, Hizbulah y el jefe del Partido Socialista Progresista, Walid Joumblatt, presentaron una oferta de un Ejecutivo de 24 ministerios que evite poder de veto.
Esa alineación gubernamental distribuiría ocho cargos para los cristianos; ocho a los musulmanes sunitas y otros tantos a los musulmanes chiitas.
Desde agosto de 2020, Líbano carece de gobierno, al tiempo que de octubre a la fecha continúan en discordia los encargados de nominarlo, el primer ministro designado, Saad Hariri, y el presidente, Michel Aoun.
Ambos están en desacuerdo sobre la forma, composición y reparto de puestos que por Constitución debe mantener un equilibrio entre islámicos y cristianos.
Hariri insiste en una formación de 18 carteras que ocuparían figuras sin afiliación con partidos políticos, en tanto Aoun alega violaciones de sus prerrogativas como jefe del Estado.
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