Con el presidente Alberto Fernández en aislamiento tras dar positivo el sábado último a la Covid-19, en el Gobierno nacional y también a nivel provincial se siente la preocupación y las cifras de la víspera -casi 10 mil contagios más-, ponen el foco en una fuerte subida de casos.
Mientras se leen y observan titulares angustiantes de la hermana Brasil, con un duro colapso sanitario, y otras naciones cercanas permanecen con las fronteras cerradas y el rebrote de contagios, en esta tierra suramericana se reitera el llamado a la responsabilidad social y se adelantan más medidas.
En total, hay 196 mil 813 argentinos que transitan por la pandemia y las víctimas fatales ascienden a 56 mil 199 desde el primer fallecido, hace un año atrás, en tanto los recuperados ascienden a dos millones 140 mil 480.
El ojo está puesto en la capital y en la provincia de Buenos Aires, el área con mayor número de infectados (un millón 10 mil 250 totales) y el fin de semana último el presidente argentino mantuvo por videoconferencia reuniones con los gobernadores de ambos territorios para ahondar en la situación epidemeológica.
Según trascendió, Fernández y el gobernador porteño, Horacio Rodríguez Larretan, coincidieron en mantener la presencialidad en las escuelas y en seguir con una estrategia coordinada con la provincia bonaerense.
Mientras, se intensifica la vacunación en todo el país y sobre todo la adquisición de más vacunas con la llegada de nuevos lotes de medicamentos procedentes de Rusia y China.
En total, Argentina supera los siete millones de vacunas para luchar contra la pandemia y pone énfasis en la inmunización de las personas de mayor riesgo antes de que llegue el crudo invierno, en junio venidero.
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