De acuerdo con la indagación, dicha sustancia también debió acumularse en forma sólida un millón de años después del nacimiento del Sol y sobrevivió a un viaje espacial hacia nuestro planeta.
‘Anteriormente, los científicos pensaban que el carbono provenía de moléculas presentes en el gas nebular, las cuales se acumulaba en un planeta rocoso cuando los gases estaban lo suficientemente fríos como para su precipitación’, explicaron.
Para comprender mejor cómo la Tierra adquirió dicho elemento químico, el equipo de expertos analizó la cantidad máxima que podría contener y comparó la rapidez con la cual viaja una onda sísmica a través del núcleo con sus velocidades de sonido conocidas.
De esa forma, descubrieron que posiblemente el carbono constituye menos del medio por ciento de la masa de este planeta.
‘El carbono de un planeta debe existir en la proporción adecuada para sustentar la vida tal como la conocemos. Demasiado y la atmósfera de la Tierra sería como Venus, atrapando el calor del sol con una temperatura de unos 471 grados Celsius (℃)’, detallan los especialistas.
Y si sucediera lo contrario: poco carbono, y la Tierra se parecería a Marte, un lugar inhóspito incapaz de soportar la vida basada en el agua, con temperaturas alrededor de -51 ℃.
La revista Science Advances concluye que comprender los límites superiores de la cantidad de carbono en nuestro mundo brinda a los investigadores la información necesaria para saber cuándo podría haber llegado esa sustancia.
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