“Tomaremos todo lo que Rusia posee en Ucrania y lo utilizaremos para fortalecer el Ejército, apoyar a la gente y restaurar nuestro país», escribió el jefe del Ejecutivo en su canal de Telegram.
Señaló además que Kiev continúa trabajando con socios occidentales para conseguir la transferencia a las autoridades ucranianas de los fondos rusos congelados en el extranjero.
La víspera, el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, calificó de robo la iniciativa del alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, de transferir a Ucrania los activos congelados de Rusia.
“Se puede decir que es un robo que ni siquiera intentan ocultar”, afirmó el canciller ruso durante una rueda de prensa tras visitar Argel.
Rusia inició el pasado 24 de febrero una operación militar en Ucrania, luego que las autoridades de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk le solicitaran ayuda para repeler el aumento de la agresión y los intensos bombardeos por parte de Kiev.
Antes, Moscú reconoció la independencia y soberanía de ambos territorios y firmó tratados de amistad, cooperación y asistencia mutua con sus líderes, los cuales incluyeron el establecimiento de relaciones diplomáticas y la ayuda militar.
En su discurso para informar sobre el comienzo del operativo, el presidente ruso, Vladimir Putin, afirmó que el objetivo no es apoderarse de Ucrania, sino proteger a la población de Donbass de los abusos y el genocidio de Kiev durante los últimos ocho años, además de “desmilitarizar y desnazificar” el país.
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