Decenas de ciudadanos realizaron anoche una sentada en la céntrica plaza de Al Manara, en la urbe de Ramala, para denunciar la parcialidad de Washington en favor de Israel.
Durante la protesta, los participantes levantaron pancartas y corearon consignas contra la llegada del mandatario y las posturas de su administración.
Esta manifestación es un mensaje muy claro contra la visita y sus resultados porque conllevan un peligro para la causa palestina y para la región árabe en general, afirmó Issam Bakr, uno de sus organizadores.
También se realizó una sentada similar en el centro de Nablus, en el norte de la Ribera Occidental.
Al acto asistieron varias agrupaciones, así como instituciones y pobladores de la localidad con banderas palestinas y pancartas contra la ocupación y la llegada de Biden.
También cientos de personas se concentraron en la Plaza del Soldado Desconocido en la ciudad de Gaza, para manifestarse.
Biden solo transmite apoyo ilimitado a Israel, mientras que a los palestinos solo le hace falsas promesas, expresó durante el mitin Khalil al-Haya, miembro del buró político del Movimiento de Resistencia Islámica.
Numerosas vallas y carteles con la frase “Señor presidente: esto es Apartheid” fueron colocados en varias zonas de Belén y Ramala.
La campaña es promovida por el Centro de Información Israelí para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados (B’Tselem).
Washington debe reconocer “que el área entre el río Jordán y el mar Mediterráneo está gobernada por un régimen de apartheid y, en consecuencia, debe cambiar su actitud hacia Israel”, afirmó esta semana el director ejecutivo de B’Tselem, Hagai El-Ad.
Tras iniciar hace dos días su primera gira como presidente por Oriente Medio, Biden señaló que la solución de dos estados es la mejor vía para poner fin al conflicto israelo-palestino, pero enfatizó que no es visible en el horizonte cercano.
Los medios de prensa árabes coinciden en afirmar que el tema palestino está en un segundo plano en la agenda del mandatario, quien tiene como objetivo abordar asuntos de seguridad, la inserción de Israel en la región, el programa nuclear de Irán y el aumento de la producción petrolera.
Pese a la falta de expectativas, el primer ministro palestino, Muhammad Shtayyeh, instó al gobernante a cumplir sus promesas electorales y convertir las palabras en hechos sobre el terreno.
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