Un comunicado del Ovsicori, perteneciente a la Universidad Nacional (UNA), precisa que ese grupo ha observado un aumento en la actividad volcánica a través de los parámetros de monitoreo desde mediados de agosto.
Indica que la sismicidad muestra un aumento importante mientras que las perturbaciones de los parámetros geoquímicos y geodésicos, aunque significativos, son de menor magnitud.
Los parámetros monitoreados -sostiene- apuntan a una perturbación superficial del sistema hidrotermal, sin aporte significativo de fluidos del sistema magmático profundo.
El aumento de la actividad volcánica podría ser precursor de un periodo de erupción freática similar al de 2019 (una moderada fue suficiente para dañar un panel solar en el borde del cráter) o en 2014 (varias moderadas en algunos meses) con la diferencia de que el nivel del lago es más alto y no ha ocurrido una actividad desde hace varios años.
Advierte que un sello hidrotermal podría haberse formado impidiendo la liberación de energía e indica que esta situación podría aumentar el peligro en el caso que una erupción freática se disparara.
Explica que este cambio de actividad ocurre en un contexto tectónico en el cual está ocurriendo un sismo lento importante en la zona de subducción que podría estar influyendo en la actividad volcánica.
«De momento, la incertidumbre sobre la evolución de esta actividad es grande y el Ovsicori-UNA seguirá monitoreando y reportando cualquier cambio significativo», subraya el grupo de Vigilancia Volcánica.
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