Según un sondeo del Canal 13, el partido Hay Futuro, fundado por Lapid, conquistaría 26 de los 120 escaños de la Knesset (Parlamento), mientras sus aliados de Unidad Nacional lograrían 12, los laboristas seis, Israel Beitenu cinco, en tanto el islamista Raam y el izquierdista Meretz obtendrían cuatro cada uno.
Por su parte, las formaciones que integran el ahora bloque opositor de derecha conquistarían 59 escaños.
Dirigido por el exjefe de gobierno, el Likud, con 32 asientos, continuaría como la formación más grande del país, pero no lograría la mayoría aún con el respaldo de sus aliados Shas, Judaísmo Unido de la Torá y Sionismo Religioso.
Los restantes cuatro asientos serían para la coalición entre las agrupaciones árabes Hadash y Taal, cuyo líder, Ayman Odeh, dejó entrever que podría apoyar a Lapid bajo ciertas condiciones.
Esos dos partidos apuestan por el diálogo con la dirigencia palestina para buscar una salida a un conflicto que dura ya más de siete décadas.
Un reciente sondeo reveló que apenas 39 por ciento de los árabes-israelíes votará en las elecciones, la cifra más baja en la historia de este país.
La reducida participación de ese sector poblacional podría ayudar al bloque de Netanyahu a lograr la mayoría en el legislativo, estimó el diario The Jerusalem Post.
Los descendientes de los palestinos que no fueron expulsados de sus tierras tras la creación del Estado judío, en 1948, denuncian desde entonces que son tratados como ciudadanos de segunda. En la actualidad ellos suman 1,9 millones de personas, casi un 21 por ciento del total de la población de este país.
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