La secretaria Alejandra Frausto y la directora general de Vinculación Cultural, Esther Hernández, explicaron que se está realizando la exhibición de procesos de formación artística colectiva en los 329 Semilleros Creativos activos en el país, como les llaman a esos centros especializados.
Esos espacios son gratuitos y están concebidos para niñas, niños y jóvenes incorporados al Programa Cultura Comunitaria, con el propósito de fomentar el ejercicio de los derechos culturales de la niñez y la juventud.
Tengo un sueño-2022 será una muestra nacional del talento de los integrantes de los Semilleros Creativos quienes trabajan durante todo el año en diversos lenguajes artísticos.
En las exhibiciones se revelan las horas de preparación que invierten para realizar actos de danza área, malabares y acrobacias de un acto circense; cómo construyen sus personajes o interiorizan sus escenas las actrices y actores de los semilleros de Teatro, los bailarines de danza y los instrumentistas de los grupos de semilleros de música y de los de títeres.
La directora artística de Tengo un sueño, Gala Sánchez, explicó el proceso pedagógico con el cual se trabaja con los semilleros, el empoderamiento de esos niños para tomar decisiones, qué quieren tener como disciplina, y con los maestros son los niños quienes tienen la última palabra.
Consideró que los semilleros son la compañía artística más grande del mundo por su condición de institución interdisciplinaria.
Frausto expresó por su parte que el trabajo de cultura comunitaria se centra en las localidades que más lo necesitan para desatar la paz y es donde se siembran los semilleros, son los lugares que más nos duelen como sociedad pues allí ha prevalecido la violencia social y de género o hay profunda pobreza y marginación.
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