En medio de la peor crisis de la historia de casi 200 años de relaciones peruano-mexicanas, generada por distintos enfoques sobre el cambio de gobierno en Perú, la drástica medida tomada contra Monroy fue respaldada por integrantes de la mayoría del impopular Congreso.
El congresista de derecha extrema Jorge Montoya pidió además la expulsión de cuanto embajador cuyos gobiernos, como lo hicieron los de Argentina, Bolivia, Colombia y México hayan criticado la destitución del presidente Pedro Castillo y al contexto de la misma.
La acaudalada empresaria Medeleine Osterling asumió que el embajador Monroy fue expulsado porque México no debió dar asilo a una supuesta delincuente, interfiriendo con la justicia, es decir a la esposa y los hijos de Castillo, que viajaron esta madrugada a México junto al diplomático declarado persona no grata.
Por el contrario, el conocido periodista César Romero deploró la medida con un breve comentario: “Hasta dónde nos lleva la dictadura», como parte de sus detractores llaman al nuevo gobierno.
El portal periodístico de internet Epicentro señaló también que la expulsión del embajador mexicano es consecuencia de la decisión del Gobierno de México de dar asilo a la esposa de Castillo, Lilia Paredes, y a sus hijos.
El analista político Juan de la Puente criticó la decisión gubernamental contra el diplomático y advirtió que el primer efecto de la medida «será el aislamiento del Perú inclusive con países que reconocen al nuevo gobierno” de la presidenta Dina Boluarte.
“La diplomacia es la respuesta a la guerra, un remedio a ella. Qué sentido tiene iniciar una guerra diplomática. Es un exceso la expulsión del embajador mexicano”, manifestó.
La exministra de la Mujer Carmen Omonte coincidió con De la Puente y agregó: “no se puede permitir que las emociones primen en el ámbito diplomático, que requiere mucha reflexión y movimientos calculados” y se pronunció por una pronta normalización de relaciones con México.
El secretario general del Partido Perú Libre -aliado de Castillo-, Vladimir Cerrón, aseveró que la medida “expresa la intolerancia gubernamental a los tratados internacionales y a la tradición mexicana en política exterior”, lo que contrastó con el silencio oficial ante intromisiones de Estados Unidos.
“El gobierno de Dina Boluarte expulsa al embajador de México para congraciarse con la derecha con la que cogobierna, sin importarle afectar nuestra agenda con México y el resto de socios de la Alianza del Pacífico”, comentó la bancada parlamentaria Cambio Democrático.
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