Así lo confirmó el secretario general del organismo, António Guterres, durante la Conferencia Internacional sobre la Resiliencia Climática para el país, celebrada en Ginebra con el objetivo de brindar asistencia tras las devastadoras lluvias sufridas desde junio pasado.
Aunque la ONU calcula pérdidas económicas por ese fenómeno por encima de los 30 mil millones de dólares, los expertos advierten el daño severo en las poblaciones más vulnerables.
Unos 10 millones de niños necesitan ayuda inmediata para salvar sus vidas más de cuatro meses después de la declaración del estado de emergencia nacional por lluvias, de acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, siglas en inglés).
La desnutrición aguda grave, las enfermedades respiratorias y las transmitidas por el agua, unidas al frío, ponen en peligro la vida de millones de jóvenes, advirtió el organismo.
Otros datos estiman que cuatro millones de menores siguen viviendo junto a aguas estancadas y contaminadas mientras que 1,5 millones todavía necesitan tratamientos básicos para salvar sus vidas.
De acuerdo con estimaciones de la ONU, la reconstrucción de Pakistán “de forma resiliente” requerirá más de 16 mil millones de dólares, sin embargo a largo plazo se necesitará mucho más.
Este monto incluiría los trabajos de recuperación y rehabilitación tras las inundaciones y también iniciativas para hacer frente a los retos sociales, medioambientales y económicos de gran alcance a los que se enfrenta el país.
Guterres insistió en que estos esfuerzos se enfocan en reparar un agravio que consideró fundamental para el territorio pakistaní: las consecuencias del caos climático y de un sistema financiero mundial moralmente en quiebra.
“Ese sistema niega sistemáticamente a los países de renta media el alivio de la deuda y unas condiciones de financiación favorables y necesarias para invertir en resiliencia frente a las catástrofes naturales”, dijo.
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