Durante una conferencia en el Foro Económico Mundial de Davos, la líder de la principal autoridad financiera de Europa advirtió que los precios aún son demasiado altos, pese al descenso experimentado en los últimos meses.
La cobertura mediática destacó en sus titulares como las principales cifras bajaron, “pero nosotros miramos toda la composición de la inflación, desde la general hasta la subyacente, pasando por la fija, y se mire como se mire, la inflación es demasiado alta», agregó.
Por tanto, el BCE mantendrá su determinación de llevar la inflación al objetivo del dos por ciento y para ello, tomará «todas las medidas que sean necesarias», insistió.
Recordó que ya se aumentaron los tipos de interés en 250 puntos básicos, y aseguró que mantendrán este rumbo “hasta que hayamos entrado en territorio restrictivo durante el tiempo suficiente para devolver la inflación a ese porcentaje».
Más adelante, Lagarde intentó despejar los temores a una posible recesión en Europa. «La retórica pasó de una posible recesión en el tercer y cuarto trimestres (de 2022), a una recesión en el cuarto trimestre (de 2022) y el primero de 2023», afirmó.
Añadió que ahora se habla de una pequeña contracción, e incluso hay líderes europeos apuntando que no habrá tal recesión».
No obstante, los últimos datos económicos publicados a nivel europeo reflejaron claramente
una actividad que decrece frente a un excelente 2022, donde el crecimiento fue del 3,4 por ciento, a unas proyecciones para 2023 que son del 0,5 por ciento, reconoció.
Durante el debate en Davos, el comisario europeo de Comercio, Valdis Dombrovskis, opinó que la manera de impulsar el crecimiento en Europa es poner en marcha políticas fiscales fuertes y reducir los déficit.
“En un momento en el que la estrella son los planes de reactivación económica, hay que tener en cuenta que un 70 por ciento de las medidas se aprueban sin saber exactamente cuál es su destino», alertó.
Por su parte, el primer ministro holandés, Mark Rutte, se centró en las ayudas a las rentas más bajas, que no se pueden mantener a largo plazo porque los fondos se van a «subvencionar la energía de las familias más desfavorecidas» y se deja de invertir en educación o innovación.
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