El viernes comenzó la cita que apunta a convertirse en la más larga de la historia de la UE, pues las discrepancias entre los países miembros han impedido el logro de un acuerdo, pese al reconocimiento de su importancia para el futuro inmediato del bloque regional.
Europa es el segundo continente más afectado por la Covid-19 y el impacto económico no se ha hecho esperar.
Para superar la crisis, el grupo de los 27 vislumbra un plan de 750 mil millones de euros que la Comisión Europea tomaría prestado en nombre del bloque comunitario, un hecho inédito en la UE. Sin embargo, países del norte de la región como Austria, Suecia o Dinamarca se oponen a emitir una deuda común, lo que entorpece las negociaciones.
El primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, afirmó que en sus siete años en el puesto “rara vez he visto posiciones tan diametralmente opuestas”, y mencionó en particular temas espinosos como el monto del fondo de recuperación, cómo administrarlo y su relación con el Estado de derecho.
Este lunes los jefes de Estado y Gobierno volverán a la mesa de diálogo, en la cual el jefe del Consejo Europeo, Charles Michel, deberá presentar una nueva propuesta de consenso sobre la base de las discusiones del domingo.
De acuerdo con especialistas, los 27 llegarán a un consenso hoy, o a más tardar mañana, dada la urgencia de actuar para intentar minimizar el impacto de la crisis sanitaria en la economía regional.
Además de las tensiones y su extensión excepcional, la cumbre acaparó titulares desde el inicio por tratarse de la primera reunión presencia de la UE en medio de la pandemia de Covid-19.
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