Unos 170 policías trasladaron al exmandatario desde su residencia hasta un centro de detención, donde posiblemente cumpla toda la sentencia por su avanzada edad y problemas de salud.
No obstante, quedará en confinamiento.
Aparte de ratificar la pena, esa instancia le ordenó pagar una multa de 13 mil millones de wones (10,9 millones de dólares) y el decomiso de cinco 780 millones de wones (cinco millones de dólares).
En octubre de 2018 un tribunal de Seúl dictó privación libertad para Lee, de 78 años, tras declararlo culpable de 16 cargos relacionados con soborno, abuso de poder y malversación de fondos.
También le impuso una multa de 13 mil millones de wones (11,5 millones de dólares) por el escándalo de corrupción vinculado a la compañía de autopartes DAS, de la cual es el verdadero dueño y responsable de desfalcar los activos con fines personales y políticos.
Los jueces determinaron que él aceptó 5,85 millones de dólares de Samsung a cambio de que perdonara la sentencia en prisión del fallecido presidente de dicha firma, Lee Kun-hee, por fraude fiscal.
Lee estuvo en el poder entre 2008 y 2013, y se convirtió así en el segundo exjefe de Estado de Corea del Sur en ser sentenciado en 2018 por corrupción.
Antes en abril de ese año fue el turno de su antecesora Park Geun-hye y se le condenó a 25 años en la cárcel por soborno, abuso de poder y filtración de secretos estatales.
Aparte de Lee, su exministro de Defensa Kim Kwan-jin también está tras las rejas por ser cómplice de una trama para manipular a la opinión pública a favor del expresidente.
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