En una declaración, el Partido de Dios apunta que los vándalos no representan en absoluto al pueblo libanés que a lo largo del conflicto bélico en el vecino país dio la bienvenida a los refugiados.
La abrumadora mayoría de los libaneses son ajenos a ese comportamiento, hacen votos por la buena vecindad con la hermana Siria y abrigan la esperanza de una normalización de relaciones que ahora se hallan en un frío nivel.
El Partido de la Resistencia islámica exhortó a las autoridades para que abran una investigación y capturen a los causantes de esos incidentes.
La nota de la resistencia condenó a turbas locales que arremetieron contra ciudadanos y refugiados sirios en Líbano con el objetivo de evitar que emitieran sus votos en las elecciones presidenciales del vecino país.
Los votantes se dirigían en ómnibus y automóviles hacia la embajada siria en esta capital, cuando seguidores del partido cristiano Fuerzas Libanesas los atacaron.
Un despacho de la Agencia Nacional de Noticias dijo que un ciudadano sirio de 54 años de edad murió de un ataque cardíaco a bordo de uno de los autobuses.
El jefe de Fuerzas Libanesas, Samir Geagea, amenazó a quienes votaran a favor del presidente Bashar al-Assad. ‘Si no temen a su gobierno y ni parecen ser refugiados con miedo, deben regresar a sus casas’, dijo.
Líbano acoge a más un millón de ciudadanos sirios para ser el país que alberga mayor número de refugiados per cápita, casi uno por cada cuatro.
Esa situación cobró factura en la infraestructura y los recursos del llamado país de los cedros, sobre todo en la medida en que la economía enfrenta la peor crisis en décadas.
Los llamamientos en Líbano al regreso a casa de los refugiados sirios se tornaron en un tema político por la división existente entre quienes apoyan al presidente Bashar al-Assad y los que no.
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