Tal decisión fue fuertemente criticada por los defensores del medio ambiente, mientras otras voces la respaldaron de cara a los problemas energéticos de Europa.
El ministro de Petróleo y Energía, Terje Aasland, señaló al respecto que la realización de estos proyectos garantiza los puestos de trabajo, da forma a las competencias y asegura las bases para el seguimiento de un desarrollo tecnológico, que será decisivo para la evolución de otras actividades.
Entre esas otras actividades señaló la captura y almacenamiento de dióxido de carbono-CO2, hidrógeno, energía eólica marina, y la explotación marina y mineral.
Agregó que los proyectos son también una contribución importante a la seguridad energética de Europa.
Noruega, importante productor de hidrocarburos, se convirtió el año pasado en el primer proveedor de gas natural de Europa.
Estos 19 proyectos, impulsados por una reducción fiscal temporal adoptada durante la pandemia de la Covid-19, prevén la explotación de nuevos yacimientos, la ampliación de los campos de hidrocarburos existentes e inversiones para aumentar la tasa de recuperación de hidrocarburos en el mar del Norte y el mar de Noruega.
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