El acceso a la enseñanza, dijo, no es sólo un derecho humano fundamental, sino un camino hacia un futuro mejor para cada persona y un mundo más pacífico y comprensivo.
De acuerdo con cifras del organismo, 224 millones de niños y jóvenes necesitan urgentemente apoyo educativo, incluidos 72 millones que no asisten a la escuela, debido a crisis provocadas por conflictos armados.
Las guerras perturban cruelmente la educación de los jóvenes y provocan daños psicológicos y físicos incalculables que pueden durar toda la vida.
Guterres llamó a todos los países a garantizar la protección de las escuelas, los niños y los docentes en todo momento, así como a respaldar la Declaración sobre Escuelas Seguras.
Además, instó a apoyar la Coalición Mundial para Proteger la Educación de los Ataques y unirse a la Asociación para Acciones Transformadoras en Situaciones de Crisis que reúne a socios para garantizar que los niños y los jóvenes puedan seguir aprendiendo a tiempo de crisis.
«Juntos podemos garantizar que las escuelas sean refugios de seguridad y aprendizaje para todos los niños, sin importar dónde vivan», concluyó.
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