Los contagios aumentaron pese a un toque de queda nocturno, una reducción en los horarios de atención de los negocios, encierros en áreas con brotes y una prohibición de los viajes entre ciudades.
Para tratar de contener la propagación de la dolencia, la mayoría de la población deberá permanecer en sus viviendas, insisten las restricciones de Salud Pública a la libre circulación al igual que las impuestas el año pasado, declaró la ministra del sector, Monica Mutswangwa, tras una reunión del gabinete.
Según las nuevas disposiciones, las personas necesitarán con efecto inmediato cartas de sus empleadores para argumentar por qué requieren salir de sus barrios, precisó la titular y añadió que se impondrán fuertes multas a los infractores, incluyendo la revocación de licencias de sus establecimientos.
Medios de prensa hicieron énfasis en que Zimbabwe es uno de los países africanos en los que la variante delta se diseminó rápidamente.
Esos órganos difundieron que las infecciones se dispararon y el promedio diario de contagios se cuadruplicó en las últimas dos semanas, de 2,04 casos por cada 100 mil habitantes el 21 de junio a 8,39 nuevos contagios el 5 de julio, conforme con datos recopilados por la Universidad Johns Hopkins, de Estados Unidos.
Con anterioridad, las ciudades eran los epicentros de la infección, pero ahora las zonas rurales se ven azotadas fuertemente, afirmó Mutsvangwa.
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