Para mañana hay prevista una reunión centrada en ese tema entre el gobierno del primer ministro Hassan Diab y una delegación del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Hay depreciaciones casi diarias de la moneda nacional, la libra libanesa, respecto al dólar estadounidense al punto que se ha devaluado 40 por ciento desde octubre último, inicio de las protestas antigubernamentales.
A ello se suma una política arbitraria de los bancos de retener las divisas como resultado de lo cual hay una escasez del billete verde, en una economía muy dolarizada.
Esa decisión no aprobada por el ejecutivo afecta a los importadores que necesitan de esa moneda para adquirir sus mercancías y productos.
De tal caso que comenzaron a faltar cuestiones básicas, entre ellas el combustible, los medicamentos y otros artículos de amplio consumo.
Una evidencia de las carencias deriva del cierre de algunas dependencias de la cadena Pizza Hut por la escasez de insumos para su producto líder o su carestía que impondría altos precios al consumidor.
Otro ejemplo se revela en la clausura de casi 800 restaurantes, cafeterías y expendios de bebidas y licores desde octubre pasado por motivos similares o por la falta de clientes o temor al vandalismo que se hace presente en algunos momentos.
Se espera que la delegación del FMI evalúe lo que se necesita para salvar al país de la peor crisis económica en décadas.
Líbano carga con una deuda nacional que sigue en aumento de más de 88 mil millones de dólares, equivalente al 150 por ciento del producto interno bruto, un déficit presupuestario endémico y un lento crecimiento por no decir nulo.
El ejecutivo de Diab solicitó asistencia técnica del organismo internacional, a fin de concebir reformas para restaurar la estabilidad y el crecimiento, pero no ayuda financiera.
“La atención del gobierno se centra en el tema de los eurobonos (deuda) como el tema más urgente que debe resolverse antes de fin de mes”, consignó el periódico The Daily Star.
Durante la semana pasada, el ejecutivo formó un comité ministerial destinado a elaborar un plan económico, monetario y financiero integral como parte de un proyecto de rescate.
Se trata del reto más difícil para el gabinete compuesto por 20 expertos ajenos a partidos políticos que recién obtuvo un voto de confianza del Parlamento.
El presidente de la República, Michel Aoun, aseguró que el FMI solo daría su experiencia técnica en el plan de rescate, pero hay temores de que las recetas del organismo internacional impacten al ciudadano común.
De acuerdo con Aoun, la crisis económica y financiera de Líbano se aborda con cuidado para evitar mayores repercusiones en la población.
Empero, el pago de los mil 200 millones de dólares el 9 de marzo concentra las miradas de la percepción popular.
El Líbano nunca incumplió con sus acreedores, aunque la decisión va desde los que prefieren honrarla hasta los que recaban una reestructuración a modo de permitir un respiro a la agobiada situación.
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