“Apuntando a misiones diplomáticas, dice la nota, no se preserva el prestigio del Estado”.
Sin embargo, Abu Ali al-Askari, de la seguridad de Kataib Hizbulah, advirtió de no poner prueba la paciencia del grupo, tras el arresto de un integrante de otra agrupación cercana acusado de perpetrar un reciente bombardeo contra la Zona Verde capitalina.
Para los irregulares pertenecientes a las Unidades de Movilización Popular (al Hashd al-Shaabi, en árabe) atacar legaciones diplomáticas derivan hacerle juego al enemigo.
Las relaciones con otras facciones de la Resistencia son sólidas y quien toca a uno, toca a todos, indicó Askari en un mensaje por las redes sociales.
Esos ataques contra posiciones norteamericanas y de sus aliados en Iraq solo apoyan el interés de nuestro enemigo, añadió.
El líder del grupo Asaid ahl al-Haq, Qais al-Khazali, suscribió en las redes sociales sobre el derecho de la Resistencia a poner fin a la presencia militar estadounidense en el país.
Ese llamamiento que apoyan Kataib Hizbulah y otras milicias de al Hash al-Shaabi cobraron más fuerza, después del asesinato del general iraní Qassem y del subcomandante de las Unidades de Movilización Popular, Abu Mahdi al-Mohandes, cometido por las fuerzas norteamericanas.
Desde entonces, ocurrieron reiteradas acciones contra objetivos militares y diplomáticos estadounidenses como bombardeos con cohetes y detonación de explosivos al paso de caravanas de la coalición liderada por el Pentágono.
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