Qahwaji dijo que la institución militar cumplió y cumple con la ley y los estatutos internos, en una declaración después de comparecer ante el juez investigador del caso, Fadi Sawwan.
Como jefe de la institución armada en 2015, el general recibió un memorando de la Dirección General de Aduanas, en el cual le preguntaron si los militares necesitaban el nitrato de amonio.
Tras inspeccionar la carga y realizar pruebas de laboratorio, el Comando respondió que no le interesaba la sustancia, dada su ingente cantidad, su limitada usabilidad y el peligro de almacenaje prolongado, precisó.
El Ejército también comunicó, según el testimonio de Qahwaji, que no tenía lugar para almacenar tal cantidad ni para deshacerse de ella.
Entonces recomendamos, continuó, consultar con la Compañía Libanesa de Explosivos Majid al-Shammas para saber si estaba interesada en el nitrato de amonio.
De lo contrario, explicó el general, sugerimos que el envío debían reexportarlo al país de origen.
Los productos químicos estuvieron durante seis años mal almacenados en el puerto beirutí y el origen de la explosión sigue siendo desconocido.
El fertilizante se activó de una fuente sin identificar aún y causó una de las explosiones no nucleares más grandes de la historia que desfiguró Beirut y mató a 211 personas, hirió a unas seis mil y destruyó los hogares de 300 mil.
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