En este país del Mediterráneo oriental, hay unos 250 mil empleados foráneos que estarían al amparo de los planes de inmunización previstos por el Ministerio del Trabajo y de las agencias de la ONU.
El ministro interino de Salud, Hamad Hasan, anunció que el programa comenzará el domingo con 28 mil dosis del producto Pfizer-BioNTech.
Habrá prioridad para los trabajadores de primera línea de atención médica, ancianos y con problemas de salud preexistentes y luego el resto de la población, dijo.
Hasan precisó que las vacunas estarán disponibles y serán gratuitas para residentes de otras nacionalidades con el objetivo de elevar los niveles de inmunidad para debilitar el virus y comenzar a reabrir la sociedad.
Sin embargo, el programa dejó fuera a los inmigrantes que dependerán de los empleadores para la vacunación.
La diputada Lamia Yamine Douaihy dijo que hay contactos con la Organización Internacional para las Migraciones de la ONU a fin de conseguir los fondos, aunque hay problemas de datos, pues hay muchos ilegales, apuntó.
Muchos carecen de documentación oficial a causa del sistema de empleo en Líbano, conocido como kafala o patrocinio que impone una subordinación total del empleado y crea condiciones para el abuso.
Por ese motivo, los empleadores confiscan pasaportes de sus trabajadores o no renuevan sus permisos de trabajo y los convierten en ilegales.
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