‘Unas 10 mil personas recibieron hasta la fecha el antídoto desarrollado y producido en Rusia y no hay constancia de efectos secundarios graves’, declaró la vocera de la cartera iraní, Sima Lari.
Según la portavoz en declaraciones a la agencia noticiosa Sputnik, resultaron leves los efectos adversos esperados, fiebre o reacción en el lugar de la inyección.
Irán comenzó el 10 de febrero pasado a usar la vacuna creada por el Instituto ruso Gamaleya y, en una primera etapa, la administra con carácter prioritario a trabajadores de la primera línea de atención médica.
En paralelo, el país de los persas continúa en el desarrollo de sus propias vacunas contra el SARS CoV2, origen de la mortal dolencia, y estudia adquirir otras de la India y China.
Hacia fines de octubre próximo, según la vocera del Ministerio iraní de Salud, la República islámica espera vacunar a 70 por ciento de sus 80 millones de habitantes.
A principios de febrero, la revista científica británica The Lancet confirmó la eficiencia de Sputnik V, tras analizar los resultados de la tercera fase de los ensayos clínicos de ese producto.
Aprobada en Rusia el 11 de agosto de 2020, el antídoto probó que posee una eficacia de 91,6 por ciento. Su aplicación contempla dos dosis con un intervalo de 21 días cada una.
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