Las palabras bonitas no ayudan a pagar las facturas, afirmó Warren Kenny, secretario general de GMB, una central sindical que representa a más de 630 mil afiliados de la salud pública, las escuelas, la atención social y del sector industrial y del comercio minorista.
Su colega en la dirección del sindicato, Rehana Azam, y la líder del Trade Union Congress, Frances O´Grady, coincidieron, por su parte, en calificar de ‘insulto’ para los trabajadores de los sectores clave la ley de presupuesto presentada este miércoles al Parlamento por el ministro de Hacienda, Rishi Sunak.
El gremio que representa a los empleados de los servicios públicos y comerciales también fustigó al gobierno por no contemplar un aumento salarial para quienes ayudaron a mantener el país flote durante la pandemia de Covid-19.
La negativa a eliminar el tope salarial para los empleados públicos y de otros sectores es una vergüenza y una muestra de analfabetismo económico, afirmó el sindicalista Mark Sewotka.
El proyecto de presupuesto anunciado este miércoles por Sunak contempla una extensión hasta septiembre próximo del programa de ayuda implementado por el gobierno conservador en marzo pasado para evitar los despidos masivos.
El funcionario también adelantó que se mantendrán las subvenciones estatales para los trabajadores autónomos y que no se subirá por ahora el impuesto personal sobre la renta, pero la tasa impositiva para las sociedades aumentará a 25 por ciento a partir de 2023.
Aunque afirmó que el gobierno hará todo lo que sea necesario para proteger a la población y a las empresas, Sunak admitió que 700 mil personas perdieron su empleo el año pasado como resultado de la pandemia.
El líder del opositor Partido Laborista, Keir Starmer, consideró, por su parte, que el gobierno debió concentrarse en reconstruir las bases económicas del país y solucionar la desigualdad y la inseguridad, que son, dijo, los principales problemas a atender.
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