En esa fecha más de 15 millones de votantes deberán elegir a los gobernadores regionales, alcaldes, concejales y los 155 integrantes de la convención que redactará la nueva Constitución, en lo que muchos califican como un engorroso y largo proceso.
El ejecutivo pretende efectuar esos comicios el sábado 10 y el domingo 11 de abril para de esa manera, según plantea, reducir las posibles aglomeraciones en los centros de votación, y evitar así posibles contagios por la pandemia de Covid-19 que se encuentra en pleno auge de una nueva ola.
La iniciativa prevé que los electores puedan escoger uno de esos dos días para votar y que las urnas sean custodiadas durante la noche del sábado y la madrigada del domingo por miembros de las Fuerzas Armadas y funcionarios del Servicio Electoral.
En esta jornada los diputados aprobaron el proyecto en general que requería 92 votos, con 97 a favor, 34 en contra y seis abstenciones, pero al realizar el análisis en detalle, ninguno de los dos capítulos que lo componen obtuvo los respaldos necesarios.
Los votos contrarios no solo fueron de la oposición, sino que incluyeron también a legisladores del oficialismo.
Ahora el propuesta deberá ser analizada por una comisión mixta de senadores y diputados con el objetivo de resolver las discrepancias planteadas en la Cámara baja, puesto que con anterioridad el Senado sí había aprobado el texto.
Los detractores de la medida plantean, sobre todo, preocupación por posibles riesgos de fraude, con algún tipo de manipulación de las urnas entre ambas jornadas, y aseguraron que una elección tan importante debe disfrutar de la mayor transparencia.
Analistas consideran este resultado un fracaso para el gobierno, porque no pudo nuclear a todos sus diputados en apoyo a su proyecto, ya que incluso entre los votos en contra o abstenciones figuran 11 del derechista partido Renovación Nacional.
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