El canciller iraní, Mohammad Yavad Zarif, declaró que durante un año el gobierno del presidente Donald Trump comprobó el cumplimiento del pacto por la República Islámica, tras cinco informes sobre el tema.
Sin embargo, ordenó su salida y reimpuso sanciones levantadas en virtud de lo sellado en 2015 entre Teherán y el grupo 5+1 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China más Alemania).
La triada europea eludió ceñirse al tratado multilateral y más bien acompañó a la Casa Blanca en esas medidas punitivas antiiraníes.
En respuesta a la inacción de los signatarios europeos y a la política hostil norteamericana, Irán recortó sus obligaciones nucleares, aunque basado en los capítulos 26 y 36 del convenio multilateral.
A juicio de Zarif, la nación de los persas no puede confiar en Occidente por su falta de compromiso y solo si todos vuelven a cumplir lo establecido en el PIAC, revertirán aquellas decisiones.
El recién instalado gobierno de Joe Biden condiciona un levantamiento de sanciones al regreso de Teherán a lo firmado en 2015, pero este último lo rechaza.
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