La invocación argumenta que el acoso es una práctica que obstaculiza la participación política de las mujeres en igualdad de condiciones en el proceso.
Agrega que ha recibido un número importante de denuncias de violencia y acoso político hacia candidatas congresales, mayormente en las redes de Internet.
Precisa que en el acoso incluye prácticas sexistas denigrantes como las referencias a la corporalidad, la vida personal y la sexualidad de las postulantes, que refuerzan nocivamente los estereotipos de género.
El Tribunal de Honor del Pacto Ético Electoral, su nombre oficial, vela por el cumplimiento del compromiso de realizar una campaña alturada, firmado por los 18 partidos en pugna, con excepción del derechista extremo Rafael López Aliaga, quien se negó a suscribirlo.
El pronunciamiento del tribunal considera como elemento clave del proceso electoral, el de colaborar con la construcción de un espacio político seguro, respetuoso y libre de violencia, que permita a las mujeres ejercer su ciudadanía.
En el actual proceso electoral hay dos candidatas, mientras son 16 los candidatos. Y las primeras, la progresista Verónika Mendoza y la neoliberal Keiko Fujimori integran el sexteto que pugna por acceder a una segunda vuelta electoral en la que quienes ocupen los dos primeros lugares competirán por la Presidencia.
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