Este viernes, el ministro interino libanés de Salud, Hamad Hassan, y el titular correspondiente iraquí, Hassan al-Tamimi, sellaron un acuerdo para concretar ese trasiego inédito.
La anuencia ayudará a la compañía estatal de electricidad a aliviar la escasez de combustible en este país que enfrenta la peor crisis económica y financiera en décadas.
Del otro lado, Iraq, rico en petróleo, mejorará de su carencia de medicamentos y atención especializada ante un aumento vertiginoso de la pandemia de la Covid-19 en las últimas semanas.
Según el pacto, Líbano recibirá 500 mil toneladas de petróleo o una sexta parte de sus necesidades totales, reveló el ministro interino de Energía Raymond Ghajar.
Mientras, la nación con costas al mar Mediterráneo aportará su cooperación para formar personal y administrar hospitales, con expertos y equipos especializados que ayudarán a la gestión de instalaciones.
Los cortes de energía, apuntó Ghahjar, forman parte del panorama libanés a lo largo de años, pero ahora la situación tocó fondo, al advertir que se iría a una oscuridad total si no aparece el dinero para comprar combustible.
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