Al igual que el año pasado, el Arzobispo Metropolitano sobrevoló entre las nubes para junto a Cristo Resucitado y el Santísimo Sacramento, alentar, animar y agradecer en medio de la Covid-19, enfermedad que contabiliza más de seis mil muertos en la nación centroamericana.
Durante su oración dominical, el Obispo de Panamá aseguró que no debemos dejar pasar esta pandemia para descubrir lo que ella nos ha enseñado en cuanto a valores.
‘Antes estábamos pendiente del dinero y de muchas cosas, pero nos ha hecho descubrir, en medio del encierro, que los más importante que tenemos es la familia, no existe familia ideal, pero es la que tenemos’, sentenció.
Resaltó el papel de la mujer porque son las que más padecen la antigua marginación y discriminación de la historia, por ello debían ser las primeras en ver el resplandor de la nueva vida.
En su homilía de Pascua, el sacerdote llamó a construir el Panamá que todos queremos, pero eso ‘demanda una serie de condiciones que pasan por la opción personal de ser consciente que mis actos, mis acciones tienen repercusiones en la sociedad’.
También exhortó a no dejarse vencer por el individualismo, porque son las actitudes complacientes e indiferentes las que destruyen los valores y la ética, generan desenfreno, violencia intrafamiliar y social, y la búsqueda del dinero fácil a través de la corrupción.
Recordó que esos modos de vida provocan que nuestra niñez y juventud sea presa fácil de las bandas de delincuentes y del narcotráfico.
En esta Semana Santa, que concluye hoy, muchos fueron los feligreses que oraron por mejores tiempos frente a las puertas cerradas de las iglesias, y pocos los que pudieron encontrar la paz dentro de los templos debido a las regulaciones sanitarias, las cuales también restringen el afuero de personas en las casas religiosas.
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