La empresa Amann Engineering calificó a la más dañada de esas estructuras como inestable y con un movimiento de inclinación de cinco milímetros por año.
‘Nuestra recomendación es proceder con la deconstrucción de ese bloque’, indica un informe de la entidad.
El ministro interino de Economía Raoul Nehme anunció planes para demoler el mayor almacén libanés de granos, pero las autoridades aún no se ponen de acuerdo para adoptar una decisión.
Una vez con capacidad de más de 100 mil toneladas, las imponentes obras de 48 metros de altura ahora son emblema de la catástrofe en la terminal portuaria como resultado de la cual murieron más de 200 personas y 300 mil quedaron sin casas.
Los silos absorbieron gran parte del impacto de la detonación y protegieron franjas del oeste capitalino.
‘Por más que esos restos sean icónicos, no hay forma de garantizar seguridad ni siquiera a mediano plazo por las condiciones en que están’, agrega el reporte de Amman Engineering.
Líbano depende en 85 por ciento de importaciones para cubrir sus necesidades alimentarias y la confirmación de que esos silos no se pueden rescatar para uso futuro agrava una perspectiva de suministro ya alarmante, estiman los analistas.
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