Las acciones tuvieron lugar en las provincias centrales de Al-Qadisiyah y Babil y en esta capital.
No hubo informes de daños o lesiones como resultado de las detonaciones de artefactos explosivos colocados a la vera de las carreteras por donde viajaban los vehículos.
Los grupos Ashab al-Kahf y Qasem al-Jabbarin se atribuyeron los atentados.
Durante los últimos meses, se registran acciones antinorteamericanas con bombas colocadas en vías o disparos de cohetes como parte del rechazo a su presencia en el país árabe.
Ese sentimiento de repudio cobró mayor fuerza desde los asesinatos del general iraní Qassem Soleimani y el subcomandante iraquí de las Unidades de Movilización Popular, Abu Mahdi al Mohandes, cometidos en Bagdad por las fuerzas norteamericanas.
El Parlamento iraquí aprobó una ley el 5 de enero de 2020 mediante la cual el Gobierno está obligado a exigir la salida de los militares extranjeros.
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