La semana pasada hubo allí una ola de violencia cuando la administración del presidente Joe Biden comenzó a retirar las tropas, acota el texto firmado por Elliot Ackerman, experto en temas militares y exoficial de las Fuerzas de Operaciones Especiales.
El viernes, un camión cargado de explosivos detonó al sur de Kabul, y provocó la muerte a 27 personas, el sábado, un profesor de la Universidad capitalina fue asesinado a tiros y, ese mismo día, el aeródromo de Kandahar fue atacado con cohetes.
Retirar los tres mil 500 efectivos militares estadounidenses de Afganistán es, en términos militares, una ‘retirada de combate’, una maniobra muy difícil en la que un ejército deja el campo mientras todavía está en contacto con el enemigo, abandonado a su suerte, asevera el experto.
Dichas fuerzas dependen para su evacuación de tres pistas de aterrizaje principales controladas por Estados Unidos: Bagram, Jalalabad y Kandahar, lo que hace que su viaje a casa sea aún más peligroso.
Para ilustrar sus apreciaciones, Ackerman señala que durante su estancia en Afganistán como miembro de las Fuerzas Armadas, los ancianos a menudo señalaban dónde combatieron contra los soviéticos, o los lugares en que sus tatarabuelos lucharon contra los británicos, y a menudo incluso las ruinas de las fortalezas en las cuales sus antepasados habían luchado contra los ejércitos de Alejandro el Grande.
El autor asegura que quizás la retirada combativa más famosa de la historia de la nación asiática tuvo lugar al final de la Primera Guerra Anglo-Afgana en 1842, un conflicto que comenzó con una rotunda victoria británica, en 1839, y la instalación de un gobierno que colapsó poco después.
Al igual que el ejército estadounidense actualmente, los británicos se encontraron geográficamente abandonados y obtuvieron condiciones favorables de sus adversarios para retirarse.
Sin embargo, cuando su columna, de unos 16 mil 500 soldados y seguidores del campamento, abandonó las puertas de Kabul en su camino a Jalalabad, los afganos descendieron, y los masacraron a todos menos uno: un cirujano del ejército, William Brydon, concluyó el especialista.
Biden anunció el mes pasado que Estados Unidos retiraría todas las tropas de combate de Afganistán para el 11 de septiembre próximo, 20 años después de los ataques contra el World Trade Center, de Nueva York, el Pentágono y otros objetivos civiles por grupos extremistas.
La guerra de Estados Unidos en esa nación asiática, que empezó en octubre de 2001, provocó la muerte de más de 47 mil 240 civiles en ese país asiático, según entidades de Naciones Unidas.
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