El sondeo de la empresa privada Datum asigna 41 por ciento a Castillo, dos puntos menos que en la anterior medición del 30 de abril pasado, lo que estadísticamente significa, por el margen de error, que mantiene su caudal de apoyo, según su directora, Urpi Torrado.
Sobre la posibilidad de que el maestro rural haya llegado a su límite electoral, Torrado lo puso en duda, pues puede tener ‘voto escondido’, como se denomina a la inhibición de los encuestados cuando hay una campaña adversa como la que ejecutan casi todos los medios de prensa contra el postulante.
Fujimori, por su parte, subió dos puntos en el mismo lapso, lo cual, según el analista Gonzalo Banda, tiende a normalizar la diferencia usual en una segunda vuelta y confirma la percepción de que será una elección reñida.
Según Datum, Castillo mantiene su primer lugar en las regiones Norte (40/35), Centro (55/23), Sur (63/21) y Oriente (41/39), mientras Fujimori se impone en su bastión, Lima (48/25).
La candidata incrementa su respaldo en todas las regiones y, curiosamente, solo pierde apoyo en Lima, donde se ubican la mayoría de votantes a su favor, y baja de 50 a 48 por ciento, mientras Castillo sube de de 23 a 25 por ciento.
Fujimori mantiene el primer lugar en los segmentos socioecónomicos A/B, con 58 por ciento frente a 22 por ciento de Castillo, y C (42/30), mientras el candidato izquierdista la supera en los más numerosos sectores D (45/34) y E (47/26).
Según Datum, el porcentaje de indecisos y ciudadanos que piensan votar en blanco o viciarán la papeleta se mantiene en 36 por ciento.
La campaña electoral se caracteriza por una vasta campaña anticomunista favorable a Fujimori, desarrollada por casi todos los medios de comunicación, que busca descalificar al candidato y atemorizar a los electores para que no voten por él.
A esa campaña se sumaron hoy un grupo de exministros del Interior y exgenerales de la Policía derechistas, al hacer pública esa posición en un comunicado público.
Castillo sumó esta semana el apoyo del bloque de izquierda Juntos por el Perú, y firmó con la líder de este, Verónika Mendoza, un acuerdo para congregar un movimiento social para lograr la victoria del maestro rural y desarrollar un gobierno de cambio.
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