Ese gremio se queja de que la compañía estatal apenas cubre unas cuatro horas del servicio y resulta imposible, dijeron en una declaración, que sus equipos soporten una carga mayor a las ocho horas.
El director de la Asociación libanesa de Propietarios de Generadores Eléctricos, Abdo Saadeh, apuntó que el racionamiento se debe a la crisis de escasez de combustible.
Los dueños de esos equipos, explicó, compran gasóleo a más alto precio en el mercado negro, porque el Estado regula su venta en un intento por evitar el contrabando o la especulación.
La escasez de combustible en Líbano se debe a la reticencia del Banco Central a abrir créditos en una medida destinada a mantener las reservas de divisas en un nivel adecuado.
Con anterioridad, los gerentes de esa institución prestamista advirtieron de la incapacidad de proseguir con las subvenciones a productos básicos, entre estos el combustible.
Desde los años 90 del siglo pasado, Líbano sufre de insuficiente generación energética y los ciudadanos recurren a la suscripción de generadores privados que cobran 10 veces más que la tarifa oficial.
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