‘Nosotros, Hizbullah, podemos ir a Irán y negociar con el gobierno para comprarlo’, aseguró.
Líbano experimenta la peor crisis financiera y económica en décadas y son notorias las carencias de productos básicos, entre estos los medicamentos y el trigo.
Con anterioridad, el ministro interino de Finanzas, Ghazi Wazni, solicitó del Consejo de Ministros un anticipo en divisas para capear un anunciado apagón total, según la Compañía estatal de Electricidad (Electricite du Liban).
La petición coincide con la advertencia de los propietarios de generadores eléctricos de que a partir de la próxima semana solo tributarán a sus clientes cinco horas diarias de energía.
En una declaración, ese grupo se quejó de que Electricite du Liban garantiza en la actualidad servicio por unas cuatro horas diarias y los equipos privados apenas soportan un trabajo de unas ocho.
Hasta ahora se desconoce el monto del anticipo, aunque Electricite du Liban requiere unos 200 millones de dólares para generar energía durante unas 16 horas diarias.
El director de la Asociación libanesa de Propietarios de Generadores Eléctricos, Abdo Saadeh, apuntó que sus afiliados compran gasóleo en el mercado negro y hay un límite para sus economías personales.
Las autoridades impusieron controles a la venta de combustible subsidiado para evitar el contrabando a Siria o la especulación.
La escasez de combustible en Líbano se debe a la reticencia del Banco Central a abrir créditos en una medida destinada a mantener las reservas de divisas en un nivel adecuado.
Con anterioridad, los gerentes de esa institución prestamista advirtieron de la incapacidad de proseguir con las subvenciones a productos básicos, entre estos el combustible, el trigo y las medicinas.
jcm/arc
















